Tenía 16 años cuando me dí cuenta de ello: era un auténtico psicópata. Desde hace algunos años, me obsesionaba muy fácilmente con cualquier cosa. Mis hermanos se reían de mí, aunque ellos también lo hacían... pero no como yo. Me obsesionaba con series de televisión, con libros, con canciones, películas. Hasta hace poco me parecía normal, y a todo el mundo le parecía normal. De todas formas, yo era el único que comprendía mi mente, un enjambre de pensamientos que no paraban de zumbar, como una colonia de abejas dentro de mi cráneo.
Dicen que los psicópatas no sienten. Lo cierto es que tenemos dificultades para ponernos en la piel de otras personas. Comprendemos esos sentimientos, pero no los sentimos. Carecemos de empatía.
may
30
Publicado por
Demmitri
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